Canales editoriales pensados específicamente para comercios: moda, decoración, óptica, joyería, librerías y tiendas de proximidad. Curaduría humana de profesionales de la radio. Calidad broadcast. Cobertura legal para uso comercial incluida en la cuota. Activable en cinco minutos.
Una persona entra en tu tienda. Antes de mirar los precios, antes de tocar los géneros, antes de decidir si va a quedarse o salir, hace algo automático: registra el ambiente. La luz, la temperatura, el olor, los sonidos. En tres o cuatro segundos su cerebro ya ha decidido si el espacio es coherente con lo que esperaba o si "algo no encaja".
La música ambiental es una de las variables más potentes de esa decisión instantánea, y al mismo tiempo una de las más descuidadas. La mayoría de los comercios pequeños y medianos tienen una solución improvisada: la radio comercial encendida desde la mañana, un altavoz Bluetooth con Spotify, una playlist hecha hace dos años por el empleado al que le gustaba la música. Y en todos los casos, el resultado es el mismo: la música está, pero no trabaja para la tienda.
Un hilo musical editorial cambia esa ecuación. No es una playlist más larga ni más cara: es música seleccionada con una intención específica, que entiende el sector y respeta el ritmo de una jornada comercial. La diferencia se nota tanto en cómo se sienten los clientes como en cómo se siente el personal que pasa allí ocho horas al día.
Los estudios académicos sobre música y comportamiento de compra empezaron en 1986 con Ronald Milliman y desde entonces han confirmado tres efectos estables, replicables en sectores distintos.
Cuando el tempo musical encaja con el estado emocional del cliente, este se queda más tiempo en el espacio. Más tiempo significa más exposición al surtido, más oportunidades de descubrimiento, más probabilidades de compra impulsiva.
La música influye sobre el ritmo con el que se navega la tienda y sobre la disposición a explorar productos de gama más alta. Los estudios en moda y decoración muestran incrementos consistentes en el ticket medio con selecciones coherentes.
Un comercio con una identidad musical reconocible comunica cuidado por los detalles, igual que la iluminación cálida o el packaging bien diseñado. La música es uno de los pocos elementos que el cliente percibe sin mirarlo.
No existe una única "buena música para tiendas". Lo que funciona en una boutique de moda joven no funciona en una óptica, lo que encaja en una librería independiente no encaja en una tienda de decoración. Por eso los canales de My Corporate Radio están pensados para combinarse según el tipo de comercio.
El sector moda es probablemente el más sensible a la música ambiental. La selección debe reflejar el posicionamiento de la marca y el perfil del cliente objetivo: una boutique de moda femenina contemporánea pide pop suave, electrónica luminosa y selecciones que invitan a probarse prendas; una tienda de moda masculina premium funciona mejor con ritmos algo más marcados y selecciones jazz-electrónicas; una marca streetwear vive de música actual con personalidad propia.
En decoración el cliente recorre el espacio con lentitud, mira los detalles, toca los materiales. La música tiene que acompañar ese ritmo: jazz contemporáneo, indie folk, acústico, electrónica ambient. Selecciones que no compitan con la conversación entre cliente y dependiente, pero que comuniquen el tono cuidado de la marca.
Sectores donde la compra es más reflexiva y el ticket medio es alto. La música tiene que comunicar elegancia y atención al detalle, con tempo bajo y selecciones que respeten la conversación de venta consultiva. Aquí una buena curaduría es especialmente valiosa porque el cliente espera un nivel de cuidado que se percibe en todos los detalles.
El cliente busca recogimiento. Selecciones acústicas, instrumentales suaves, jazz tranquilo. El volumen debe ser bajo y la música debe sugerir más que imponerse, dejando espacio para que el cliente se quede a leer un fragmento o mirar la contraportada.
Pastelerías, floristerías, tiendas gourmet, herbolarios. Aquí la música refuerza el carácter artesanal del comercio. Selecciones cálidas, identitarias, con personalidad propia, que conviertan la visita en una experiencia memorable.
Imagina una boutique de moda femenina contemporánea con dos pisos, una clientela urbana entre 30 y 50 años y un ticket medio elevado. Antes usaba una emisora de radio comercial: música de actualidad, pero también anuncios cada veinte minutos, voces de DJ que interrumpen y selecciones pensadas para coches, no para tiendas.
Al pasar a un hilo musical editorial, la propietaria nota dos cosas en pocas semanas. Primero, las clientas se quedan más tiempo en los probadores, lo que se traduce en más prendas probadas y mayor conversión. Segundo, las propias dependientas comentan que la jornada se hace más ligera, porque la música acompaña el trabajo sin estridencias.
No es magia: es lo que produce una selección pensada para retail, sin interrupciones, con volumen y ritmo adecuados a cada momento del día.
Dejas tu email, recibes el acceso inmediatamente. Sin tarjeta de crédito, sin permanencia. Los siete días son completos: todos los canales, todas las funcionalidades.
Un ordenador, una tablet o un móvil con conexión a internet, enchufado al sistema de sonido por jack, bluetooth o wifi. No hace falta instalar nada.
Pruebas los cinco canales en distintos momentos del día y eliges los que encajan con tu comercio. Puedes cambiar cuando quieras desde el navegador.
La música ideal para una tienda depende del posicionamiento del comercio y del perfil de cliente. En tiendas de moda femenina suelen funcionar pop suave y electrónica luminosa; en moda masculina, ritmos algo más marcados; en decoración y librerías, jazz contemporáneo, indie folk y acústico; en óptica y joyería, mood elegante con tempo bajo. Lo que importa es que la música sea coherente con la identidad del comercio y no compita con la conversación entre cliente y dependiente.
Los estudios académicos desde 1986 (Milliman) hasta los más recientes (North, Hargreaves) confirman tres efectos medibles: mayor tiempo de permanencia, mayor ticket medio y mejor percepción de calidad del establecimiento. La magnitud depende de la coherencia entre música y posicionamiento del comercio: una buena selección amplifica la experiencia, una mala selección puede reducir las ventas.
No directamente. Los términos de servicio de Spotify, YouTube y Apple Music excluyen el uso comercial, y reproducir música delante de clientes es lo que la normativa considera comunicación pública. Más información sobre licencias y comercio. My Corporate Radio incluye toda la cobertura necesaria en la cuota y proporciona certificado descargable para tu tienda.
Sí. Puedes cambiar de canal manualmente cuando quieras desde el navegador, o programar transiciones automáticas: por ejemplo, un mood más tranquilo en horario de apertura y uno más enérgico en horas punta. Cada canal está pensado para adaptarse al flujo natural de una jornada comercial.
Hasta tres dispositivos simultáneamente con el mismo plan. Útil si tu tienda tiene zonas con identidades distintas: por ejemplo, la planta principal con un mood, los probadores con otro, el almacén o el back office con un tercero. Todo gestionado desde una sola cuenta.
Sí. El servicio está pensado para funcionar igual de bien en una boutique de barrio que en una cadena. No hay mínimo de metros cuadrados, no hay instalación necesaria, no hay contratos largos. La cuota es la misma para una tienda pequeña que para una tienda mediana.
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